Monthly Archives: Agost 2014

Tomates con marca registrada. El caso del Kumato ®

Las variedades locales no son de nadie. Y son infinitas.
Las variedades locales no son de nadie. Y son infinitas.

Juan José Soriano (*)

La alimentación corporativa tiene una mala fama ganada a pulso. Cada día hay una mayor conciencia de sus efectos sobre el medio ambiente, del perjuicio que produce a los pequeños agricultores y también de las consecuencias para la salud que acarrea consumir sus productos. Quizás lo más inmediato que percibimos es la falta de sabor y personalidad que han llegado a alcanzar los alimentos, especialmente las verduras. Sin embargo, una de las virtudes que sí tiene la alimentación corporativa es la capacidad de reinventarse a sí misma… o de cambiar todo para que todo siga igual. Un buen ejemplo de esta capacidad es el tomate conocido como Kumato ®, un invento para generar grandes ganancias corporativas.

Según se anuncia, el Kumato® es “realmente excepcional. Probarlo significa disfrutar del auténtico sabor del tomate. Intenso y dulce”. Por si esto fuera poco, quienes lo cultivan son agricultoras y agricultores que han sido seleccionados porque “cuidan su crecimiento mediante técnicas tradicionales y cultivos con métodos naturales” e incluso hay algún nutricionista ligado al sector agroindustrial que no duda en afirmar que se trata de “un alimento muy sano” y que es apropiado “para dárselo a los más pequeños de la casa”.

Pero ¿qué hay realmente detrás de todo esto? Pues básicamente se trata de una mezcla de informaciones sesgadas, oportunismo comercial y codicia capitalista.

¿Un tomate negro o un tomate oscuro?

Una de las cuestiones que llaman la atención del Kumato® es la gran cantidad de informaciones contradictorias que hay acerca de él. Es frecuente encontrar en foros de agricultores aficionados polémicas acerca de sus virtudes y defectos, desde quienes desconfían y los tachan de productos transgénicos, hasta quienes los defienden diciendo que son simplemente variedades tradicionales de tomate negro a las que se le ha puesto un nombre moderno para hacerlas mas atractivas en el mercado.

A esta confusión contribuye el oscurantismo sobre su origen, información que guarda su auténtica propietaria, la corporación de semillas Syngenta. Existe una versión, extendida por la red y poco creíble, que sitúa su descubrimiento en las Islas Galápagos en los años 60, gracias a un renombrado genetista experto en tomates. Syngenta afirma que procede de tomates silvestres que crecen espontáneamente en el litoral del Almería que se adaptaron para soportar las condiciones de sequedad y salinidad de las zonas mediterráneas. Pero en el litoral de Almería nunca ha habido tomates silvestres… aunque sí campesinos y campesinas con variedades tradicionales que adaptaron al cultivo en suelo salino y con poca agua.

Y aunque Syngenta nos ofrezca ‘pistas’, verdaderas o falsas, sobre el origen de su tomate, la actual legislación sobre propiedad intelectual le concede a esta corporación un conjunto de prerrogativas o derechos exclusivos (monopólicos) sobre el producto. Este derecho es fuertemente protegido por los estados. Así, Syngenta puede reservarse la información sobre el origen del producto, disponer de él y prohibir a los demás utilizarlo o transmitirlo sin su autorización. Y a cambio, la legislación no le pide nada, ni siquiera que explique de dónde lo ha sacado.

Lo que sí dice Syngenta es que no se trata de una variedad transgénica, sino que ha sido obtenida por “cruzamientos naturales”. Si esto es así, necesariamente se han tenido que utilizar otras variedades de tomate para obtener el Kumato ®. Sabemos que el tomate viajó originariamente a Europa desde Tenochtitlan, capital del Imperio Azteca, después de la conquista española. Posteriormente se diseminó a lo largo y ancho del mundo gracias a la labor callada y paciente de generaciones campesinas que han dado lugar a incontables variedades tradicionales, adaptadas a cada tipo de suelo, al clima y a las formas locales de alimentarse, en una labor incansable de selección y mejora.

Sea como sea, Syngenta ha tenido que valerse, directa o indirectamente, de estas variedades tradicionales para obtener su tomate Kumato ®. A pesar de ello nadie en el mundo está autorizado a sembrarlo sin autorización de la multinacional de las semillas propietaria de la marca ni tampoco hay normas que obliguen a Syngenta a compensar de alguna forma a los y las campesinas por la utilización del material.

Estrategias comerciales

Lo curioso del caso es que no existe ninguna variedad de tomate registrada como Kumato ®. Entonces ¿cómo se ha apropiado Syngenta de este derecho? Aquí empieza a desvelarse, en parte, el mito del Kumato ® .A mediados de la década pasada las grandes corporaciones de semillas empezaron a preocuparse por la aparición en los mercados de competidoras que estaban mermando su monopolio sobre las semillas de hortalizas. Pequeñas empresas y particulares eran capaces de ofrecer tomates con sabor, utilizando variedades tradicionales o incluso rescatando alguna variedad que había sido desechada originalmente por las corporaciones, como ocurrió con el tomate Raf en Almería.

La demanda de tomates con sabor era imparable, así que dieron orientaciones a sus técnicos para que buscaran alguna variedad que pudiese competir. En el caso de Syngenta finalmente consiguieron un tomate pequeño y de piel oscura. Esta variedad fue debidamente registrada en España y Holanda con el nombre comercial de Olmeca.

En cada territorio disponemos de muchas y buenas variedades locales
En cada territorio disponemos de muchas y buenas variedades locales

Una parte del negocio había sido salvada y ya se podía ofrecer a las y los agricultores una variedad con sabor para que la colocasen en el mercado. Pero la respuesta no fue tan masiva como esperaba la multinacional y en el campo se siguió prefiriendo el cultivo de otras variedades con sabor que se adaptaban bien al invernadero y que ya tenían buena fama entre las y los consumidores. Sobre todo, una de ellas, el tomate Raf mencionado anteriormente, que había sido ingeniosamente rebautizado como “Tomate pata negra” y que además tiene la ventaja de no ser una variedad híbrida, por lo que la semilla se puede multiplicar fácilmente.

Ante esta adversidad Syngenta, lejos de desmoralizarse, ideó una estrategia basada en lo que se conoce como “Club de variedades”, una forma sibilina y refinada de mantener atados mediante contratos de producción a las y los agricultores y derivar la mayor parte de los beneficios del cultivo hacia las arcas de las corporaciones.

Lo primero que necesitan los clubes de variedades es hacerse con una gran reputación entre el público. De ahí el invento de la palabra Kumato ® que no es una variedad de tomate, sino simplemente la marca registrada con la que se etiquetan los tomates de la variedad Olmeca al sacarlos al mercado. El lanzamiento de Kumato ® se produjo inicialmente en el Reino Unido mediante un gran despliegue en medios de comunicación, avalado por periodistas con prestigio en el mundo “gourmet” y en la alimentación sana. Todo un éxito que hizo que se le abriesen las puertas del mercado europeo.

La propiedad intelectual de las semillas

A partir de aquí, para poder entender cabalmente la cuestión, tenemos que detenernos en explicar algunos detalles técnicos relacionados con el mundo de las semillas y la propiedad intelectual. Las leyes de propiedad intelectual sobre variedades agrícolas que hoy sufrimos datan de los años 60 del siglo pasado. Su aprobación vino precedida por largas polémicas y conflictos entre la UPOV (organización que defiende el negocio de las empresas mejoradoras) y la AIPPI (organización que defiende los derechos de patentes). La controversia principal es que desde la segunda se defendía, con bastante razón, que una variedad vegetal no es una invención sino una mera recombinación de caracteres ya existentes en las plantas manejadas tradicionalmente por las y los agricultores.

Para evitar problemas con AIPPI, UPOV abandonó provisionalmente el uso del término “patente” y empezó a denominarlos “derechos de obtentor”. A diferencia de las patentes, estos derechos de obtentor suponen un reconocimiento de derechos de forma limitada, de manera que no se puede monopolizar el material genético, sino sólo generar derechos sobre la multiplicación de la variedad como tal. ¿Esto qué quiere decir en la práctica? Pues que Syngenta está obligada a proveer semillas de la variedad Olmeca a cualquiera que las solicite y pague por ellas. Por tanto la empresa solo se lucra con la parte de dinero que corresponde a las semillas, sin que pueda percibir derechos ni limitar la producción de tomates que realicen las y los agricultores con estas semillas.

La creación de la marca Kumato ® aprovecha que el derecho mercantil sobre marcas registradas es más beneficioso para sus ‘propietarios’ que el registro de semillas. Gracias a la marca registrada, la propietaria puede prohibir en todo el mundo que se comercialicen tomates Kumato ® si no se paga el correspondiente derecho. Aún más, Syngenta puede decidir arbitrariamente a quién le concede el derecho a producir estos tomates y bajo qué condiciones. Por supuesto también puede hacer que los gobiernos persigan a quienes los pongan a la venta sin su permiso y que sean sancionados económica y penalmente por la justicia (sí, tal como suena con penas de cárcel). Syngenta ha ido más allá y persigue incluso a quienes intentan colocar en el mercado algún tomate negro, como ha ocurrido recientemente con el tomate Tomachoc en Granada. Aunque los tribunales no le han dado la razón en este caso.

Engañar con la salud. Las variedades tradicionales de tomate negro han existido toda la vida ¿por qué tanto interés ahora en los tomates negros? La respuesta a esta pregunta habría que buscarla en un estudio médico que descubrió que las ‘antocianinas’ podrían ser efectivas en la prevención de determinados tipos de cáncer. Las antocianinas están presentes de forma natural en muchas frutas que tienen colores violetas como las frambuesas negras, zarzamora, cereza, mora azul y uva negra. En los tomates negros, las antocianinas se encuentran solo en la piel y en pequeñas cantidades. Siguiendo una lógica de mercado, aunque absurda desde el punto de vista de la salud, en vez de recomendar el consumo de frutas naturalmente ricas en antocianinas, varios grupos de investigación han desarrollado, ahora sí, un tomate transgénico de color negro rico en antocianinas. La confusión viene de que en bastantes lugares se ha confundido este tomate transgénico (que no está autorizado para consumo humano) con el Kumato ®. Pero el Kumato ® no tiene más antocianinas que cualquier variedad tradicional de tomate.

Lo que sí se conoce a ciencia cierta del Kumato ®, es que cuando se compara con otras variedades de tomate, ocupa un lugar destacado en la producción de alérgenos, lo que debería hacerlo desaconsejable para el consumo en niños, especialmente en bebés. Pero a pesar de que este estudio está disponible en las revistas médicas, no se hace ninguna alusión en multitud de webs que recomiendan el Kumato ® como un producto natural, nutritivo y apto para todos. Por su parte Syngenta intenta que su tomate aparezca asociado a mercados que propicien esta fama. Actualmente podemos encontrar Kumato ® de producción ecológica e incluso Kumato ® con indicación geográfica protegida (hemos dicho bien, una variedad industrial con denominación de origen aprobada por la Unión Europea).

En conclusión, si realmente queremos disfrutar de tomates ricos, nutritivos y sanos lo mejor es que defendamos nuestras variedades tradicionales de color negro. Hay un sinfín de ellas repartidas por nuestros territorios. Negro segureño, Tomate moruno, Cirneta Negra, Negro de Santiago son solo algunos ejemplos.

Juan José Soriano. Red de Semillas

Anuncis

Esgarraet. Núria Pérez

esgarraet
El esgarraet es un plato típico valenciano, antiguamente de gente pobre (que cocinaba con lo primero que encontraban a mano en su despensa o con sobras de verduras).

Y como els Horts del Perigall es un espacio de agricultura tradicional valenciana (ecológico, sin químicos, es decir, como se hacían antes), pues nada más pertinente que este tapa típica valenciana para ilustrar como se le puede dar un interesante uso a sus verduras.

Los ingredientes del esgarraet son:

– 2 pimientos rojos.

– 2 berenjenas.

– 3 dientes de ajo.

– 50 gramos de bacalao seco.

– 8 cucharadas soperas de aceite de oliva.

Otra versión es sin berenjena, però ambas son tradicionales.

Modo de preparación:

Lavamos pimientos y berenjenas y los asamos en el horno.

Después, desmenuzamos el bacalao en trozos pequeños.

Seguidamente, pelar los ajos y trocearlos.

Lo último es poner todos los ingredientes anteriores en un recipiente, rociarlos con el aceite y dejar la mezcla a macerar el tiempo que se quiera.

¡Buen provecho!

Qui té por de l’agricultura ecològica? (I)

permacultura

L’agricultura ecològica posa molt nerviosos alguns. Aixina ho constaten, en els últims temps, la multiplicació d’articles, entrevistes, llibres que tenen pcom únic objectiu desprestigiar el seu treball, desinformar sobre la seua pràctica i desacreditar els seus principis. Es tracta de discursos plens de falsedats que, vestits d’una suposada independència científica per legitimar-se, ens expliquen les “maldats” d’un model d’agricultura i alimentació que suma progressivament més suports. Però, per què tant esforç en desautoritzar esta pràctica? Qui té por de l’agricultura ecològica?

Quan una alternativa qualla socialment dues són les estratègies per neutralitzar-la: la cooptació i l’estigmatització. L’agricultura ecològica és torpedinada per les dues. D’una banda, cada volta són més les grans empreses i els supermercats que produeixen i comercialitzen eixos productes per donar cobertura a un florent nínxol de mercat i “netejar-se” la imatge, tot i que les seues pràctiques no tenen res a veure amb el que defensa aquest model. El seu objectiu: cooptar, comprar, subsumir i integrar eixa alternativa al model agroindustrial dominant, buidant-la de contingut real. D’altra banda, l’estratègia de la “por”: estigmatitzar, mentir i desinformar-ne, confondre l’opinió pública, per així desautoritzar-la.

I, si alces la veu en la seva defensa? Insults i desqualificacions. Si un científic es posiciona en contra de l’agricultura industrial i transgènica, és titllat d'”ideològic”. Com si defensar eixe tipus d’agricultura no respongués a una determinada ideologia, la d’aquells que se situen en l’òrbita de les multinacionals agroalimentàries i biotecnològiques, i que sovint cobren de les mateixes. Si un “no científic” la crítica, llavors, el seu problema és que no sap, que és un ignorant. Segons ells sembla que només els científics, i en particular aquells que defensen els seus mateixos postulats, poden tenir-ne una posició vàlida. Una actitud molt respectuosa amb la diferència. Una altra pràctica habitual és qualificar a qui crítica de “magufo”, sinònim despectiu, segons l’argot d’aquesta “elit científica”, d’anticientífic. Es veu que defensar una ciència al servei del bé públic i col·lectiu implica estar en contra de la mateixa. Una argumentació de bojos.

Vejam, a continuació, alguna de les afirmacions més repetides per desqualificar i desinformar sobre l’agricultura ecològica, i que ampliarem en següents articles. Perquè n’hi ha qui creuen que repetir mentides serveix per construir una “veritat”. Davant la calúmnia, dades i informació.

El perill dels agrotòxics

“L’agricultura ecològica no és més sana ni millor per al medi ambient”, diuen. Ens volen fer creure que una agricultura industrial, intensiva, que usa sistemàticament productes químics de síntesi en la seua producció, és igual a una agricultura ecològica que en prescindeix. Increïble. Si les pràctiques agroecològiques emergeixen és precisament com a resposta a un model d’agricultura que contamina la terra i els nostres cossos.

Des de fa anys, la retirada i prohibició de fitosanitaris, agrotòxics, utilitzats en l’agricultura convencional ha estat una constant, després de demostrar el seu impacte negatiu en la salut de la pagesia i els consumidors i al medi ambient. Potser el cas més conegut siga el del DDT, un insecticida utilitzat per al control de plagues des dels anys 40 i que per la seua alta toxicitat ambiental i humana i escassa o nul·la biodegradabilitat va ser prohibit en molts països. L’any 1972, l’Agència de Protecció Ambiental dels Estats Units va vetar-ne l’ús en considerar-lo un “cancerigen potencial per a les persones”. Altres agències internacionals com el Programa de Nacions Unides per al Medi Ambient, l’Agència Internacional d’Investigació en Càncer, entre d’altres, han denunciat també eixos efectes. Tot i açò, els que mantenen l’afirmació inicial -ací rebatuda,- i encara que puga sorprendre, es mostren partidaris del DDT, i el segueixen defensant malgrat totes les evidències.

No obstant açò, el DDT no és un cas aïllat. Cada any, productes químics de síntesi utilitzats en l’agricultura industrial són retirats del mercat per la Comissió Europea. Sense anar més lluny, el 2012 el Tribunal de Gran Instància de Lió va concloure que la intoxicació del camperol Paul François i les consegüents seqüeles en la seua salut van ser degudes a l’ús i manipulació de l’herbicida Lasso de Monsanto, que no informava ni de la correcta utilització del producte ni dels seus riscos sanitaris. La mateixa Organització de les Nacions Unides sobre Agricultura i Alimentació (FAO) sentenciava a l’article Control of water pollution from agriculture, l’any 1996, que l’ús de pesticides en l’agricultura tenia efectes negatius en diversos nivells: 1) En els sistemes aquàtics, ja que la seua alta toxicitat i la persistència de químics degradava les aigües. 2) A la salut humana, ja que la inhalació, la ingestió i el contacte amb la pell d’estos productes químics incidia en el nombre de casos de càncer, deformitats congènites, deficiències en el sistema immunitari, mortalitat pulmonar. 3) En el medi ambient, amb la mort d’organismes, generació de càncers, tumors i lesions en animals, a través de la inhibició reproductiva, i la disrupció endocrina, entre d’altres. Què fitosanitaris seran prohibits demà? Impossible saber-ho. Fins quan permetrem seguir sent conillets d’índies?

Jugant amb la salut dels països del Sud

Capítol a part mereixeria analitzar l’impacte d’eixos agrotòxics en la salut de les comunitats properes a les plantacions on s’apliquen. Els casos reportats han estat innombrables, especialment en països del Sud on el seu ús és més permissiu. A Argentina tenim el documentadíssim cas de les Mares d’Ituzaingó, a Còrdova, en peu de guerra contra les fumigacions a les plantacions de soja al voltant de la seua comunitat, i responsables de l’alt nombre de casos de càncer, malformacions en nadons, anèmia hemolítica, etc. que afecten la seua població. El 2012, la Cambra I del Crim de Còrdova els va donar la raó en sentenciar que la fumigació amb agrotòxics era delicte i els seus autors van ser condemnats per contaminació dolosa. En diversos països centreamericans, l’ús sistemàtic del dibrom cloropropà (DBCP) en plantacions de la Standard Fruit Company, Dole Food Corporation Inc, Chiquita Brands International, va ser el responsable de centenars de morts, càncers, deficiències mentals, malformacions genètiques, esterilitat i dolors per tot el cos entre els seus treballadors. Tot i que el 1975, l’Agència de Protecció Ambiental dels Estats Units va considerar al DBCP un possible agent cancerigen, les multinacionals bananeres el van seguir gastant. La llista podria continuar amb casos de comunitats afectades per l’ús d’agrotòxics a l’Índia, Tailàndia, Paraguai, i molts altres països. L’agricultura industrial genera malaltia i mort, les dades així ho demostren. Qui ho negue, menteix.

Si parlem d’alimentació i salut cal referir-se també a l’impacte negatiu d’alguns additius alimentaris (aromatitzants, colorants, conservants, antioxidants, edulcorants, espessidors, potenciadors del sabor, emulsionants …) al nostre organisme. És clar que des dels orígens del menjar hi ha mètodes per conservar-la, i és fonamental que així sigui, sinó què menjaríem? No obstant això, el desenvolupament de la indústria alimentària s’ha generalitzat l’ús d’additius químics de síntesi per adaptar el menjar a les característiques d’un mercat quilomètric (on els aliments viatgen distàncies enormes del camp al plat), consumista (potenciant innecessàriament color, sabor i aroma dels productes per fer-los més desitjables) i que endolceix artificialment el menjar, amb productes que deixen molt a desitjar.

De l’aspartam i el glutamat monosòdic

No es tracta de posar tots els additius en el mateix sac, però sí assenyalar l’impacte que alguns poden tenir en el nostre organisme, especialment els additius sintètics en comparació amb els naturals. El llibre ‘Els additius alimentaris. Perill ‘de Corinne Gouget assenyala especialment a dues: l’aspartam, codificat a Europa amb el número E951, i el glutamat monosòdic, amb el E621.

L’aspartam és un edulcorant no calòric emprat en refrescs i menjar “light”. Alguns estudis han apuntat a les negatives conseqüències que pot tenir en la nostra salut. La Fundació Ramazzini d’Oncologia i Ciències Ambientals, amb seu a Itàlia, va publicar, el 2005, a la revista Environmental Health Perspectives els resultats d’un exhaustiu treball on, a partir de l’experimentació amb rates, assenyalava els possibles efectes cancerígens de l’aspartam per al consum humà. L’informe concloïa que l’aspartam és un agent carcinogènic potencial, fins i tot amb una dosi diària de 20 mil·ligrams per quilogram de pes, molt per sota dels 40 mil·ligrams per quilogram de pes d’ingesta diària acceptada per les autoritats sanitàries europees. La Fundació Ramazzin concloïa que calia revisar les directrius sobre la seua utilització i consum. No obstant açò, l’Agència Europea de Seguretat Alimentària (EFSA, per les sigles en anglès) va fer cas omís a aquestes conclusions i, seguint la pauta habitual amb els informes científics crítics, va desautoritzar el treball. No oblidem, els estrets llaços de l’EFSA amb la indústria alimentària i biotecnològica i com, per exemple, la seua presidenta a l’Agència Espanyola de Seguretat Alimentària és Ángela López de Sa Fernández, ex-directiva de Coca-Cola.

El glutamat monosòdic, per la seua banda, és un additiu potenciador del sabor molt utilitzat en embotits, hamburgueses, barreges d’espècies, sopes de sobre, salses, papes, llepolies. Eixes últimes molt consumides pels més menuts. L’any 2005, el catedràtic de fisiologia i endocrinologia experimental de la Universitat Complutense de Madrid Jesús Fernández-Tresguerres, un dels 35 membres de la Reial Acadèmia Nacional de Medicina (RANM), va publicar en els Anals de la RANM els resultats d’un llarg treball on analitzava els efectes de la ingesta de glutamat monosòdic en el control de la fam. Les conclusions van ser demolidores: la seva ingesta augmentava la fam i la voracitat en un 40% i n’impedia el bon funcionament dels mecanismes inhibidors, de manera que contribuïa a l’increment de l’obesitat i a partir de certes quantitats es considerava podia tenir efectes tòxics sobre l’organisme. Alguns han arribat a anomenar aquesta substància, informalment, com “la nicotina dels aliments”.

Més enllà de l’aspartam i del glutamat monosòdic, altres additius s’han mostrat també perjudicials per a la salut humana, i han acabat sent retirats del mercat. El 2007, la Comissió Europea va prohibir l’ús del colorant roig 2G (E128), utilitzat majoritàriament en salsitxes i hamburgueses, en considerar, després d’una reavaluació de l’EFSA, que aquest podria tenir “efectes genotòxics i carcinògens” per a les persones. L’anterior avaluació toxicològica s’havia realitzat 25 anys enrere. Altres estudis han assenyalat com la barreja d’alguns colorants, sovint gastats en refrescs i llepolies, combinats amb la ingesta d’altres additius presents alhora en aquests productes provocaria hiperactivitat infantil. Així concloïa un estudi sobre additius alimentaris publicat a la revista The Lancet, el 2007: “Els colors artificials o el conservant benzoat de sodi (o ambdós) en la dieta provoquen un augment de la hiperactivitat en xiquets de 3 anys i d’entre 8 i 9 anys”. El meravellós i dur documental francès Els nostres fills ens acusaran, ens recorda, com assenyala el seu títol, la responsabilitat que tenim.

L’agricultura ecològica, en canvi, prescindeix d’aquests additius químics de síntesi, col·locant en el centre de la producció d’aliments la salut de les persones i la del planeta. Qui pot considerar, vist el vist, que l’agricultura i l’alimentació industrial, intensiva i transgènica és més respectuosa amb les persones i el medi ambient que l’ecològica? Vostès decideixen

Font: Público